jueves, 20 de junio de 2013

¿POR QUÉ TE VAS?




¿POR QUÉ TE VAS?



Siento la tardanza de mi nuevo post, pero cuando a una se le va la inspiración es complicado escribir sin tener ideas. El tema de hoy es bastante triste aunque siento necesidad de escribir sobre ello y así lo hago.

Hace unas semanas encendí el ordenador y me quede de piedra al leer que el marido de Raquel Sánchez Silva había muerto, sin razón aparente. Con su edad podía haber sido un infarto o algo parecido pero no, era algo más complicado que todo eso: supuestamente había decidido quitarse la vida. Si yo me quede en estado de shock, imaginaros como se tuvo que quedar la mujer con la sonrisa más bonita de Telecinco. 


Desde entonces, intento buscar una explicación a quitarse la vida voluntariamente, pero mi mente no puede abarcarlo. La vida es complicada, no lo dudo. Pasamos momentos mejores y peores pero de ahí a quitarse de en medio hay un trecho. Creo que hay soluciones para todo y se puede poner orden en medio del caos, aunque parezca imposible. 

Respeto que cada uno haga lo que quiera con su vida, que para eso es suya, pero lo que nunca voy a respetar ni a entender es que deje a la gente de su alrededor comiéndose la cabeza de por vida. Lo hablaba con mis amigas y les decía: imagínate ser la mujer más feliz del mundo, o eso te crees tú, al lado de una persona con la que quieres compartirlo absolutamente todo y, de repente, te vas a trabajar y cuando llegas él ya no está porque ha decidido que no quiere vivir. Es jodidamente injusto, ¿no creéis? Por supuesto, hablo desde el grado de la ignorancia porque lo que pasa en casa de uno ahí se queda y a saber los motivos que llevan a alguien a hacer eso, pero visto desde fuera se ve así: matrimonio súper feliz, buscando un hijo y deseando compartir toda su vida juntos.

Creo que la peor muerte que puede existir, bajo mi punto de vista, es un suicidio. Es cierto que cualquier muerte es trágica, pero si lo pensamos bien quitarse la vida tiene que ser horrible, no sólo por saber que alguien no estaba a gusto en el mundo en el que vivía, sino por la gente que deja a su alrededor. Esa gente, quiera o no, estoy convencida de que se sentirán culpables toda su vida porque no saben que han hecho mal para que esa persona no quiera vivir. Probablemente ellos no hayan hecho nada mal, pero en el fondo deben sentirse un poco culpables y se preguntaran: ¿Por qué te vas?


Ya sea por Raquel, si se confirma la teoria, o toda esa gente que nunca entenderán los motivos, quiero mandarles todo mi apoyo y asegurarles que la vida es maravillosa y por ello merece la pena vivirla sin sentirse culpable, por nada ni por nadie, porque cada uno es dueño de sus actos y aunque sean incomprensibles hay que respetarlo.






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