miércoles, 26 de junio de 2013

Querido verano



QUERIDO VERANO


Te escribo esta carta para agradecerte tu existencia. Quizás no eres consciente de lo feliz que nos haces, pero eres maravilloso. Son tres meses, propicios, para hacer cualquier cosa que el frío y la lluvia nos han impedido durante el año. Es tiempo de playa, diversión, exhibición de cuerpos, leer un libro a la intemperie, tomarte una caña en una terraza, descanso… infinidad de momentos. Y sólo porque el sol y las temperaturas, que nos brindas, hacen que uno tenga ganas de todo.


Esta estación se palpa en el ambiente. La gente está feliz, receptiva, con ganas de que no acabe el día, disfrutando cada segundo e ideando planes constantemente. En otras estaciones uno esta más flojo, o con pocas ganas, porque el frío, las nubes o la lluvia te invitan a quedarte en casa. Supongo que habrá gente que prefiera esto último, pero te diré que yo estoy encantada de que llegue junio y aparezcas. Normalmente, las mejores historias suceden en verano.

Gracias a ti podemos disfrutar de las bebidas frías, los helados y comidas diferentes al resto del año. ¿Qué me dices del gazpacho, de un helado, con nata montada y fresa, un buen salmorejo o un espeto de sardinas? Aparte de que en tu época apetece comerlo todo, es el momento propicio para ello porque nada nos lo impide. Bueno, para los más preocupados por su físico es una estación mala si lo que quieren lucir es un cuerpo diez. Por suerte, a mi la naturaleza me dio una constitución delgada y mi cuerpo lo raciona todo de maravilla.

Fantástico momento para ir a la playa o a la piscina en buena compañía. Yo no soy muy de agua, pero aprovecho para hacer lo que más me gusta: leer el periódico en mi toalla. Me parece una de las cosas más grandiosas del verano, aunque te confesare que hace mucho que no lo hago. Ahora no vivo en España y no disfruto tanto de ti como me gustaría, pero aun así agradezco tu existencia. En Inglaterra, mi nuevo país de residencia, el verano se vive de modo diferente. Como tú bien sabes, no es que te luzcas mucho por aquí porque traes más lluvia que otra cosa, pero también notamos tu presencia con el tema del anochecer. Es de agradecer las horas extras de luz. Es una de las cosas más duras de vivir aquí, pero con tu llegada podemos disfrutar hasta las diez de la noche de la claridad del día.


Así que por todo esto y por las cosas que se me quedan en el tintero, quiero darte la bienvenida dedicándote este post y deseando que estos meses no pasen muy rápido. Necesitamos tu luz y esas ganas de hacer cosas en esta época tan jodida por la que estamos pasando que, sin duda, contigo tendrá otro color durante tres meses. 




Las fotos y la canción las ha aportado un amigo de esos que son para toda la vida. Tú sabes quién eres, y pronto nos beberemos esos gintonics, que tanto nos gustan.

jueves, 20 de junio de 2013

¿POR QUÉ TE VAS?




¿POR QUÉ TE VAS?



Siento la tardanza de mi nuevo post, pero cuando a una se le va la inspiración es complicado escribir sin tener ideas. El tema de hoy es bastante triste aunque siento necesidad de escribir sobre ello y así lo hago.

Hace unas semanas encendí el ordenador y me quede de piedra al leer que el marido de Raquel Sánchez Silva había muerto, sin razón aparente. Con su edad podía haber sido un infarto o algo parecido pero no, era algo más complicado que todo eso: supuestamente había decidido quitarse la vida. Si yo me quede en estado de shock, imaginaros como se tuvo que quedar la mujer con la sonrisa más bonita de Telecinco. 


Desde entonces, intento buscar una explicación a quitarse la vida voluntariamente, pero mi mente no puede abarcarlo. La vida es complicada, no lo dudo. Pasamos momentos mejores y peores pero de ahí a quitarse de en medio hay un trecho. Creo que hay soluciones para todo y se puede poner orden en medio del caos, aunque parezca imposible. 

Respeto que cada uno haga lo que quiera con su vida, que para eso es suya, pero lo que nunca voy a respetar ni a entender es que deje a la gente de su alrededor comiéndose la cabeza de por vida. Lo hablaba con mis amigas y les decía: imagínate ser la mujer más feliz del mundo, o eso te crees tú, al lado de una persona con la que quieres compartirlo absolutamente todo y, de repente, te vas a trabajar y cuando llegas él ya no está porque ha decidido que no quiere vivir. Es jodidamente injusto, ¿no creéis? Por supuesto, hablo desde el grado de la ignorancia porque lo que pasa en casa de uno ahí se queda y a saber los motivos que llevan a alguien a hacer eso, pero visto desde fuera se ve así: matrimonio súper feliz, buscando un hijo y deseando compartir toda su vida juntos.

Creo que la peor muerte que puede existir, bajo mi punto de vista, es un suicidio. Es cierto que cualquier muerte es trágica, pero si lo pensamos bien quitarse la vida tiene que ser horrible, no sólo por saber que alguien no estaba a gusto en el mundo en el que vivía, sino por la gente que deja a su alrededor. Esa gente, quiera o no, estoy convencida de que se sentirán culpables toda su vida porque no saben que han hecho mal para que esa persona no quiera vivir. Probablemente ellos no hayan hecho nada mal, pero en el fondo deben sentirse un poco culpables y se preguntaran: ¿Por qué te vas?


Ya sea por Raquel, si se confirma la teoria, o toda esa gente que nunca entenderán los motivos, quiero mandarles todo mi apoyo y asegurarles que la vida es maravillosa y por ello merece la pena vivirla sin sentirse culpable, por nada ni por nadie, porque cada uno es dueño de sus actos y aunque sean incomprensibles hay que respetarlo.