martes, 16 de abril de 2013

UN ANGEL LLAMADO ANNA



UN ANGEL LLAMADO ANNA
 
Con vuestro permiso quiero dedicar mi post a alguien muy especial para mí. Ella apareció, de la nada, cuando yo llevaba apena un mes o dos en England. En el momento que me dijo su nombre, yo sabía que ella iba a ser alguien muy especial, porque a lo largo de mi vida los nombres de Ana y Alex me han marcado, para bien o para mal, pero han sido nombres clave.  Así que sabía que ella sería una pieza fundamental en mi vida y con el tiempo así está siendo.
No puedo explicaros porque, pero es cierto que las amistades que se hacen fuera de tu país se forjan mucho más rápido y  se sienten de manera especial. Supongo que aquí uno tiene mucha falta de cariño, ya que tenemos a los seres queridos lejos y eso hace que lo sientas todo con más intensidad, en lo que a relaciones se refiere.


Anna: rubia, 22 años, catalana y enamorada de Inglaterra
Mar: castaña, 27, andaluza y enamorada de Inglaterra también

Imaginaros una catalana y una andaluza juntas. No solo eso, sino que nuestras personalidades son totalmente diferentes y nuestro modo de pensar es muy dispar. Pero lo único que tenemos claro es que Inglaterra nos ha dado la vida, en todos los sentidos. El motivo de escribirle este post es porque quiero darle las gracias por todos los buenos momentos que me ha hecho pasar, los ratos de risas, los momentos de llantos y sobre todo los ratos de silencios compartidos, que hemos vivido. 

El sentarnos en el césped de la catedral, con nuestros bocadillos de chorizo, y dejar pasar la tarde escuchando música, sin decir nada mas, ha sido una de las cosas que más fuerza nos ha dado en los momentos de bajón. El simple hecho de que llegaran las tres de la tarde e irnos a dormir la siesta juntas ha sido motivo suficiente para que ninguna siesta, después de que ella se marchara, fuese lo mismo. El saber que cada vez que nos veíamos era motivo de fiesta, porque nos encantaba hacer el chorra durante horas, es algo que me producía una felicidad infinita. El contemplar su rostro, infinitamente feliz, por poder ponerse la ropa que le diera la gana sin pensar en lo que diría la gente en la calle era algo maravilloso. Podría seguir toda la tarde contando cosas, pero con eso ya os podéis hacer una idea de cómo las pequeñas cosas aquí, en Inglaterra, son las más grandes. Os puedo garantizar que nunca había valorado tanto esas pequeñas cosas, pero me he dado cuenta que esa es la verdadera felicidad. 

Y contigo, preciosa, viví momentos mágicos que nunca olvidare. Y desde aquí quiero decirte que, en Exeter, siempre te estaré esperando porque estoy segura que aunque puedas volverte loca, como tú dices, será una locura que merecerá la pena. Así que aun tienes tiempo para decidir tu futuro y si decides que sea aquí estaré feliz por ello.
 
Ahora me despido dejándote nuestra canción favorita, la que siempre deseamos que nos dedicaran, en nuestros momentos ‘soñar es gratis’, porque los chicos malos nos vuelven locas y punto




 



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