miércoles, 28 de marzo de 2012

Más que amigas

 
Más que amigas

Tenía algunos temas sobre los que tratar en este post, pero en el momento de escribir se me ha venido otro a la mente y a ello voy.

Todos en la vida tenemos a alguien con quien lo compartimos todo menos la cama, aunque a veces también. Me refiero a un amigo o amiga de toda la vida, con el que compartes tus años de colegio, tus primeros amores, tus primeras peleas, tus primeras fiestas, el primer cigarro… y miles de cosas más. Pasan los años y si hay suerte vais al mismo instituto y seguís compartiendo mucho tiempo juntos. El tiempo transcurre y los caminos se suelen separar, por motivos varios. Se separen o no, siempre tienes a esa persona ahí, apoyándote como el primer día, dándote los mejores consejos, abrazándote cuando más lo necesitas o llevándote de fiesta para que olvides los malos ratos.

Todo va bien hasta que uno de los dos mete la pata y las cosas no vuelven a ser como antes, aunque se arreglen. La confianza ya no es la misma, los momentos para hablar no son tantos y todo se reduce a conversaciones puntuales pero sin indagar demasiado, no  vaya a ser que el otro se ofenda. Pero el tiempo pasa, nos hacemos mayores, maduramos y nos damos cuenta que necesitamos a esa persona en nuestra vida, porque no hemos encontrado a nadie que pueda ocupar su lugar, porque su lugar es irreemplazable.

Te das cuenta que con esa persona todo era espontáneo, natural, desinteresado, no hacía falta hablar para entenderos, con una mirada era suficiente…. Te das cuenta que nunca podrás tener tanta confianza con alguien, que hay cosas que solo se las podrías contar a ella…

Señores, eso es lo que se llama amistad: Afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato.

Por ello, hoy quiero animaros a todos los que os sentís identificados con lo que cuento, que luchéis hasta el final por volver a recuperar a esa persona. Os digo que yo voy a luchar hasta el final por esto, porque me gustaría que cuando fuera viejita pudiera transmitirles a mis hijos lo bella que es la palabra amistad y hacerles saber que tuve una que me duró toda la vida. 


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